─¡Aaaaa formar! ─vociferó el oficial al pelotón de reclutas.
Un estruendo desacompasado de pisotones levantó una fina nube de polvo que provocó tosidos entre un murmullo inquieto. El sonido de pisadas que provenía del barracón de oficiales acalló y envaró al variopinto grupo. Las botas que se aproximaban golpeaban la madera del suelo con un ritmo perfecto que no alteraba su compás.
La figura de una hetman entró en el patio de armas y se detuvo frente a la muestra de hombres, mujeres y ghent que tenía ante sí. Era una mujer de unos cuarenta años y piel azabache con destellos broncíneos, típica de Micenghai. Lucía una corta cabellera oscura y brillante peinada hacia atrás. Su armadura brillaba como el sol en verano a pesar de los oscuros nubarrones que cubrían el cielo sobre Punta Espino. De estatura media, no necesitaba ser más alta para mirar a todos por encima del hombro.

─Descansen ─pronunció con serenidad dirigiéndose al oficial.
─¡Descansen! ─les gritó este a los reclutas.
─¿Qué tenemos aquí, señor Strelka? ─preguntó ella.
El hombre de pelo cano y protuberante mostacho respondió sin apartar la mirada al frente. Su rictus militar era, sencillamente, ejemplar.
─Estos son los nuevos reclutas que comienzan hoy su instrucción, señora. Desembarcaron anoche del Legacy.
La hetman los abarcó con una escrutadora mirada, uno por uno, de izquierda a derecha y de arriba abajo. Chasqueó la lengua antes de hablar:
─Otra inmunda representación de nuestra insigne madre patria. Hay mucho trabajo por hacer antes de conseguir que sean todos ustedes dignos representantes de la Hegemonía de Embersig. Pero no duden por un instante que conseguiré corregir ese porte y, por favor, esa falta de higiene.
─Puedes venir a limpiarme el culo, zorrita de Micenghai ─masculló alguien camuflado al fondo por las risitas de quienes le rodeaban.

La hetman alzó la cabeza como accionada por un resorte. Sus ojos se movieron sin pestañear unos instantes como los de un ave hasta que localizó a su objetivo. Sujetó con su zurda la vaina de su espada y avanzando con potentes zancadas se encaró al recluta. Las risas cesaron de súbito, pero las miradas no podían dejar de saciar su curiosidad.
─¿Tiene usted algún problema, recluta? ─preguntó serena mientras enarcaba su ceja izquierda.
El hombretón no respondió, manteniendo su vista al frente para no encontrarse con los ojos negros de la hetman. No se esforzó por ocultar una amplia sonrisa socarrona.
─Ya veo… ─Se giró con desdén hacia el oficial─. Señor Strelka, saque a pasear a los reclutas esta tarde. Llévelos a ver la Niebla de cerca.
─¿La Niebla, señora?
La hetman solo tuvo que dirigirle una fugaz mirada de jaspe negro para responder.
─¡Sí, señora! ─se envaró─ ¿¡Habéis oído!? Poneos vuestras mejores galas que después de comer os enseñaré el paisaje de Punta Espino. A la vuelta veremos cuántos de vosotros no huye en el primer barco como ratas.
Amelia es la Hegemonía
Cuando nos pusimos a decidir qué personajes completarían el elenco de la caja básica, teníamos varios requisitos que debíamos cumplir. Uno de ellos era completar la representación de cada facción. Por parte de la Hegemonía ya teníamos a Nayra y su hermano, Naergon, pero al ser aestari, suponen una minoría dentro del vasto territorio hegemónico en el que predomina la especie humana. Queríamos un personaje que simbolizase la Legión Negra, el ejército profesional y la principal herramienta de expansión de la Hegemonía de Embersig.
Un soldado cualquiera no podría acompañar a unos locos exploradores en su búsqueda de reliquias mágicas por las inmediaciones de Punta Espino, así que, para darle libertad de movimiento y poder relacionarlo con nuestra familia de aventureros, pensamos que lo mejor era que fuese un alto rango, hetman y, ya de paso, mostrábamos algo sobre la jerarquía del ejército hegemónico.
Teníamos que este personaje sería una mujer (el reparto de géneros se hizo atendiendo a las clases) y hetman. Este rango nos encajaba muy bien, ya que para ser hetman hay que ser un veterano consumado con una hoja de servicios muy completa: Debe haberse pasado una campaña sirviendo como sargento en infantería, caballería ligera y caballería pesada; una campaña en un barco de la armada y otra como oficial de intendencia.

A la hora de dotarle de personalidad, tomamos como referencia a la capitana Amelia de la película de animación El Planeta del Tesoro, interpretada por Emma Thompson. De exquisitos modales británicos, pulcra, firme, disciplinada. Nos pareció el modelo ideal sobre el que construir a Amelia… Hellbroth.
Así es como nos la imaginamos, una mujer capaz de convertir en diamantes cualquier montón de reclutas. Que por el hecho de haber sido destinada a Punta Espino no cejará en su lucha diaria por mantener el orden y la disciplina, los modales y la pulcritud. Una oficial que se sabe símbolo y representante de la Hegemonía allá donde vaya.
Perfil de juego
Amelia Hellbroth destaca, como no podía de ser de otra forma, en carisma. Posee una buena armadura y una pistola que podrá ir actualizando por otras armas de fuego a lo largo de la campaña, cada una con mayor potencia de fuego que la anterior.
Con este Personaje introducimos una nueva clase: Líder. Su panel de Activaciones y sus cartas de Habilidad están orientadas, principalmente, a mejorar el rendimiento de sus compañeros. Por ejemplo, su Habilidad Especial, Liderazgo, permite al Personaje que tenga una ficha de Liderazgo gastarla para poder repetir una tirada del tipo que sea.
Diseño y escultura

En diseño conceptual se centraron, obviamente, en su equipamiento como oficial de la Legión Negra. Sin embargo, no sólo se trabajó sobre su rango como hetman, sino que se aprovechó para plantear todos los escalafones militares que estarán presentes en el wargame. Dicho de otra forma, cuando pongas la miniatura de un soldado junto a la de Amelia, sabrás inmediatamente quién manda y quién no. En diseño conceptual y escultura es muy importante establecer este lenguaje visual desde el principio cuando se diseña pensando en toda una gama de miniaturas.
La escultura y su pintado son, simplemente, sensacionales. Captan a la perfección la esencia del personaje, su rictus, el liderazgo personificado.

Cualquier grupo de aventureros que cuente con Amelia verá incrementada su eficacia, su letalidad e incluso su movilidad. Nuestra hetman es una gran incorporación al juego que viene a poner orden y disciplina.
Damas y caballeros, bienvenidos a la Legión Negra, donde cada día es como un día en el campo; cada comida es un banquete; cada paga, una fortuna y cada formación, un desfile.




