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Detrás de los personajes: el Feadhalu

Hoopoe

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Detrás de los personajes: el Feadhalu

Concept artist: Ernesto Irawan

Ilustrador: Aitor Sebastián

Escultor: Antonio Moreira

El Silbador (como solíamos llamar al Feadhalu hasta que encontramos su nombre de “vástago”) es un ejemplo perfecto sobre cómo la parte visual puede variar desde el inicio del proceso hasta el final. En otoño de 2021 se nos ocurrió una criatura como el Silbador, cuando coqueteábamos con la de una muy (muy) incipiente lista de ejército para lo que más tarde se convertiría en los Vástagos de Yaldabaoth (ese no era ni siquiera su nombre, os cuento, pero las Altas Divinidades no me permiten comentar nada más sobre esto).

Aún así, es importante que sepáis que el Silbador se concibió para el wargame, y no para el dungeon crawler. Esta decisión se tomó más tarde y, por eso, hubo changes en su diseño.

Dejad que os cuente qué pinta tenía el Silbador hace muchas lunas. El futuro Feadhalu no era una bestia de una miniatura, era una unidad. Eran una variación de murciélago y llegaban al campo de batalla como una colonia (que es un grupo de ellos, pequeña lección de zoología). Su trabajo era sacar de quicio a las unidades del oponente, comportándose más como un enjambre de avispas cabreadas que como una colonia de murciélagos. Pero algo que se convertiría en la seña de identidad de estas pequeñas criaturas era el aullido penetrante y ensordecedor que podían producir. En aquel momento, solo usaban la garganta para hacerlo. Pero eso estaba a punto de cambiar.

Cuando nos pusimos a trabajar en Warcrow Adventures, el dungeon crawler, en realidad hicimos una selección para designar qué tropas de los Vástagos estarían incluidas en la caja (lo que quiere decir que todavía hay un puñado de seguidores del Arquitecto que todavía no habéis visto… me callo, lo juro, me callo). Los Silbadores estaban en esa lista y, con el tiempo, encontramos su nombre “original”, Feadhalu*. Tengo un boceto del Maestro Samara con un pequeño Feadhalu en el hombro y todo.

*Un pequeño paréntesis: cuando decimos “su nombre original”, queremos decir que los Vástagos utilizan su propio idioma, y por eso nombran a sus criaturas con él. Sin embargo, nos apiadamos del mundo y acuñamos un sobrenombre en la lengua común para llamarlas.

De esta forma, el nombre original de esta bestia es Feadhalu, pero el resto del mundo lo llama Silbador. Pasa lo mismo con el Kipleacht/Jalatobillos o el Aodharu/Sincara. ¡Larga vida a la Carne Muerta!

No obstante, cuando llegó el momento de diseñar cómo se vería el Silbador, las cosas empezaron a cambiar. Y esto fue una combinación de varios factores. Cuando se diseña un personaje, debemos tener en cuenta cuál es el fin último: la miniatura en la que se convertirá. Este es el motivo de que algunos diseños se descarten; lo que a simple vista parece una pieza de arte conceptual perfecta, puede tener inconvenientes para la futura escultura y molde de la miniatura. Y eso le pasó al Feadhalu.

Para cuando tuvimos un diseño sólido de la criatura, la escultura debía ser mucho más grande que al principio, y por lo tanto las mecánicas, el trasfondo narrativo y los detalles del ya-no-tan-pequeño-Silbador debían modificarse. Y… si puedo compartir esto con vosotros, una parte específica de cierto escenario de Warcrow Adventures también… porque la criatura ya no era tan canija, así que el párrafo tenía muy poco sentido. ¡Pero eso es lo que pasa cuando un producto está tan vivo como el nuestro!

Entonces, ¿qué cambió? ¿Era la futura miniatura tan relevante para las mecánicas de juego del megáfono volador? De hecho, sí. Para empezar, los Silbadores ya no venían en colonias, sino que eran criaturas individuales, más solitarias, y sin tendencia a agruparse como antes. Ya no eran tan pequeños como un murciélago, sino que crecieron considerablemente: miden unos 60cm/24 pulgadas de alto, más o menos, y eso los más pequeños.

Mantuvieron su aullido desgarrador, pero ahora lo producían presionando las bolsas cárnicas en sus pechos abiertos, ¡como tocar una gaita! Como eran parte de la disciplina de Carne Muerta, ahora se creaban cosiendo partes de diferentes animales, como con el Kipleacht (y ahora que me acuerdo, los Silbadores eran originalmente de la disciplina de la Niebla; ¡memoria desbloqueada!). Ya no se podían posar en el hombro de Samara, pero mantenían una relación estrecha con él, ya os daréis cuenta de por qué. Ah, también tuvimos que cambiar sus dinámicas del todo para el wargame, pero me voy a silenciar voluntariamente antes de que las Altas Divinidades manden a sus agentes a por mí.

 

Ahora sabéis un poco más no solo sobre el Feadhalu, sino sobre todo el proceso del diseño. Hemos comentado antes qué tan conectada y orgánica es la cadena, y cómo la narrativa, las mecánicas de juego, la viabilidad de la escultura y los requisitos del producto están interrelacionados y se influencian mutuamente. Si queréis saber sobre algún otro aspecto del proceso de diseño, echad un vistazo a los otros artículos que tenemos en la web. Por supuesto, si hay algo específico de lo queréis que hablemos en el futuro, ¡no seáis tímidos y contádnoslo!

 

Ha sido un placer compartiros un poco sobre una de nuestras no tan pequeñas fierecillas. ¡Hasta la próxima!

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