Querida Olga:
Después de varias jornadas de estancia en esta parte del reino, te escribo como Archivera Mayor y amiga para contarte que he descubierto, de manera inesperada, algo que puede ser de tu especial interés. Pero empezaré por el principio.
Sabes que no me gusta alardear de mis buenas decisiones, pero la idea de fundar una gran biblioteca en este lugar, para recopilar todos los volúmenes y documentos importantes que se hallaban descentralizados por las distintas localidades de estas montañas, ha sido todo un acierto.
Para centralizar una adecuada guarda y conservación de todo ese material di orden de aprovechar las instalaciones de la pequeña y antigua biblioteca de la única ciudad en la zona, y resulta que sus sótanos están siendo una increíble fuente de información y conocimiento. Además, el estado de conservación de cualquier legajo que te llevas a las manos en este lugar es excelente. Y no me extraña nada, porque el clima de la región es más benigno que el que tenemos en el norte. De hecho, te confieso que los paseos por la costa resultan de lo más agradable. Las vistas son preciosas, y la localización de este lugar permite desplazarse a otros sitios de interés. Si no hubiera tenido que venir por trabajo, me habría encantado estar aquí tomándome unos días de descanso.
No obstante, tampoco te voy a engañar. El peligro de los Sÿenann rondando las fronteras es una constante a la que no me acabo de acostumbrar, pese a que los vecinos de la zona estén más que habituados. De hecho, en cualquier sobremesa, hay alguien que cuenta cómo fue el encuentro que tuvo con esos asilvestrados elfos al ir de ruta hacia no sé dónde y siempre hay alguien que se encarga de recordar lo qué paso en la aldea esa cercana el día de mercado, seguro que sabes a cuál me refiero. ¡Hasta en la Cordillera Muralla se cuenta esa historia! Aunque he de decir que es bastante más trágica y sangrienta cuando la oyes en boca de los familiares de aquellos que la protagonizaron.
Por otro lado, hazte a la idea antes de venir de que sí es cierto que aquí las gentes tienen unos horarios más laxos. Y, aunque estoy harta de oír que es a causa de ese clima más agradable que te comentaba, empiezo a pensar que la verdadera razón se encuentra en esa afición popular hacia los caldos que compran a sus vecinos. Aquí, quien más y quien menos, bebe vino en las comidas, y si quieres agua para hidratarte, no te queda otra que pedirla. Por fortuna, los hay de diferente graduación, y no son pocos los que toman mosto, pero, aun así, he preferido dar orden expresa de que todo el mundo use guantes al consultar cualquier libro o documento de la biblioteca. Además, al igual que en Brunna, he prohibido expresamente que se introduzcan en las instalaciones comida o bebida. ¡No quiero pliegos con manchurrones ni rastros de huellas de rechonchos dedos de algún enano aficionado a la buena vida! Porque, por más que tengamos fama de serios, aburridos y estirados en otras partes de Lindwurm, tú y yo sabemos que, en Mounthaven, como en cualquier lugar del mundo, puedes encontrarte de todo. En menor medida, sin duda, pero eso no significa que no exista.
Como te iba diciendo, entre esos ejemplares perdidos y sin catalogar, he encontrado uno cuya datación es más compleja de lo que aquí pueda determinar, pero su contenido urge que lo veas con tus propios ojos cuanto antes. Solo te diré que está relacionado con ese tema que tanto te interesa, pero prefiero no dar más información en estas líneas. ¡Quién sabe las manos en las que puede caer una carta cuando se pone en camino!
Así que pon rumbo tan pronto como puedas hacia este lugar. Y si tu padre te pide que te detengas en Havraincourt de visita diplomática cuando vengas de camino, por favor, procura no dedicarle demasiado tiempo a los feudales. Quiero estudiar contigo lo que he encontrado cuanto antes.
Por último, tengo que pedirte un favor. ¿Podrías decirle al Dibujante Petrus Striks que espero que no se olvide de añadir las escaleras corredizas de las estanterías al diseño que le pedí para la rehabilitación de la sala cartográfica? Tenemos que terminar ese proyecto a la mayor celeridad, por lo que, cuando regrese a Brunna, quiero darlo por aprobado para que comiencen las obras de inmediato. No hace falta que te diga cuánto nos urge. Y seguro que Petrus tiene en alta estima recibir el recado de tu propia voz.
Por el momento, poco más puedo decir, solo que espero tu llegada con ansia, que tengas un buen viaje en tu trayecto hacia el sur y que mis palabras abracen tu corazón,
Sylvia Waurda
Esta es una carta escrita por el memorialista de Mounthaven a la princesa Olga. Forma parte de un prólogo que te introducirá en la primera campaña narrativa de la nación enana en Warcrow. Hemos dedicado un episodio de Susurros de Lindwurm para hablar sobre ello:
Aquí encontrarás todas las novedades sobre el juego de guerra Warcrow: próximos productos, la nueva nación que llega a la mesa de juego y una historia exclusiva que no encontrarás en nuestros libros.
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