Los fieros y encarnizados varank, con sus robustos cuerpos surcados de tatuajes, han perfeccionado los conocimientos adquiridos de sus antepasados: guerreros, saqueadores y balleneros, cuya destreza y ferocidad los han convertido en adversarios tan sanguinarios como implacables.
Junto a los orcos, forman la alianza de las Tribus del Norte, pero, ¿Qué une a semejantes depredadores despiadados?

Las Tribus del Norte han ocupado las Tierras Boreales durante siglos.
Los orcos fueron los primeros en hacer de aquellas vastas y gélidas extensiones de terreno su hogar.
Los varank, por su parte, fueron llegando en pequeñas oleadas , a medida que iban dejando atrás el norte del continente central, como consecuencia de la guerra civil que puso fin al Imperio elfo de Gae Assail.
Hace unos años, la Niebla comenzó a descender de forma inquietante y una tribu de orcos inició la marcha hacia el sur, para alejarse de ella, a la que llaman el Mal que Acecha
Los varank, por su parte, siempre han querido recuperar los territorios que les habían pertenecido en la antigüedad: las tierras costeras dle golfo Grjotgard y las bañadas por las aguas de La Caldera. Cuando vieron a los orcos partir rumbo al sur, vieron su oportunidad.
Así, estos dos pueblos se unieron en una alianza temporal que les llevó en dirección al continente central.

La sociedad varank
“Somos Varank. Y un varank lleva la guerra en la sangre” Arndis Cabellera de Fuego
Las tropas que conforman la hueste varank se organizan en torno al jarl, el líder supremo de los clanes de una región. Este gran caudillo nombra a su hueste personal y organiza a los efectivos en unidades frente a las que se encuentran los hersir, capitanes jefes acaudalados y poderosos de los distintos clanes a los que asigna la vigilancia y protección de un territorio.
Suelen actuar en pequeños grupos de infantería ligera, que se adentran y mueven con facilidad por el territorio enemigo.
Su principal medio de transporte, siempre que es posible, es el barco. Se dedican a la piratería, al traslado de tropas y a atacar por sorpresa asentamientos costeros incluso retomando el cauce de los ríos para alcanzar rincones que nadie habría imaginado.
Ver surgir las figuras de sus embarcaciones entre la niebla hiela la sangre. La proa está rematada por la cabeza de un grifo horripilante, mientras que los barcos de mayor tamaño se adornan con la de un dragón con las fauces abiertas.

Ambas testas, talladas en madera con fragmentos de metal, se colocan para espantar a los seres ocultos y espíritus protectores de los pueblos a invadir. Cuando regresan a su hogar, estas cabezas son retiradas y guardadas hasta próximas travesías, para no ofender a los dioses Bölstorr. No vayan a pensar que están siendo desafiados…
La sociedad varank está formada por individuos libres y, en menor medida. por esclavos.
La población habita en casas familiares, donde conviven tanto los más ancianos como los más jóvenes. Están obligados a responder siempre a la llamada de su jarl o de su hersir ya sea para expediciones, misiones de vigilancia o para ir a la guerra.
Los esclavos viven encadenados y encarcelados. Suelen ser prisioneros de guerra o personas capturadas que se reparten como botín entre los más poderosos miembros de la tribu. Éstos pueden combatir si lo autoriza su propietario, aunque no es muy habitual, y tienen 3 formas de conseguir la libertad: comprarla, ser liberados por sus dueños o ser adquiridos por otros para luego ser liberados.
Si se da alguno de estos casos, el varank cumplirá su parte liberándolos, pero no sin antes quitarles toda posibilidad de venganza: por ejemplo, cuando un arquero es capturado, antes de efectuar el canje, se le amputan los dedos índice y corazón, asegurándose de que jamás volverá a disparar una flecha.


Justicia varank
Para un varank, el honor es primordial. Quien carece de honor es un despojo. Peor aún, un cobarde. Y como es de imaginar, en una sociedad con tanto orgullo, los roces y los enfrentamientos son constantes.
La justicia juega un papel importante, y es llevada a la práctica por el jarl, que es la máxima autoridad. Todo varank que ose desobedecer a esta figura, será expulsado y convertido en proscrito.
Los proscritos se convierten en seres fuera de la ley, expulsados de sus tierras y perdiendo sus derechos y propiedades. Por si no fuera suficiente, cualquier varank tiene la obligación de asesinarlos si se cruza con uno de ellos. Es tal la dureza de las leyes varank, que un guerrero que se tropiece con uno de los desterrados y no acabe con su vida, será declarado proscrito a su vez.
Sin embargo, su castigo solo dura tres años, tras los cuales, si han conseguido sortear la muerte, pueden regresar a su clan y recuperar sus derechos, sin importar lo que hayan hecho durante el destierro.

Los tatuajes
Los tatuajes varank son una tradición que se conserva desde tiempos inmemoriables, formando ya parte de su ser. A través de ellos, inmnortalizan en su piel los hechos más importantes de su vida.
Hay varias clases, pero el Espíritu del Tótem es el tatuaje más especial. Se revela sobre la piel del varank cuando este cumple los doce años de edad, durante una ceremonia dirigida por el chamán y la tatuadora de la tribu (que los únicos que conocen el secreto de su elaboración).
Por medio del Espíritu del Tótem se desvela el animal que el varank alberga en su interior, ese en el que incluso puede llegar a transformarse, aunque su tótem ha de ser muy potente para poder imponerse sobre la naturaleza principal de un fiero varank.

La mayoría solo ostenta algunas de sus cualidades, como la capacidad de regeneración de Skule Cicatrices, o la dureza de la piel de Borg Sin Sangre en la que nunca se ha clavado una flecha. Solo aquellos cuyos totems son tan potentes como depredadores de la tierra, el aire o las aguas, son llamados Cambiaformas. Sobre ellos versan gran cantidad de leyendas, repetidas de generación en generación.
Los varank tienen una cultura muy interesante. Si quieres conocer más a fondo las Tribus del Norte, no te pierdas el próximo artículo sobre los orcos. ¡Te sorprenderán!




