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Ceremonias y tradiciones de Lindwurm

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Rodrigo García Carmona

Ceremonias y tradiciones de Lindwurm

Lindwurm es un mundo extenso, poblado por multitud de razas y con diferentes agrupaciones culturales, cada una distinta en su forma de relacionarse con el entorno, de comprender el mundo, o de construir su propia narrativa.

Ya conocéis a varias de las grandes naciones que protagonizan nuestro wargame, Warcrow, y en este artículo hemos recopilado algunas de las ceremonias y tradiciones más famosas de tres de ellas: la Hegemonía de Embersig, los Sÿenann y las Tribus del Norte.

Así podéis aprender un poco más sobre las tres de la mano de aquellos que las vieron gestarse como naciones, y es que tenemos nada más y nada menos a las teclas que a Rodrigo García y Silvia Pato, los escritores del trasfondo para Warcrow, y a V, coordinador del equipo de desarrollo que se ocupa del wargame.

¿Quién mejor que ellos para mostraros un poco más de nuestras naciones?

 La Hegemonía y la Investidura de los Nuevos Doctores

El Solemne Acto de Investidura de los Nuevos Doctores es el evento más emotivo del calendario académico del Colegio de la Magia. Celebrado el día del fallecimiento de Lhendor, el constructor original del Colegio de la Magia, en este Solemne Acto aquellos elfos que han superado con éxito la prueba para convertirse en doctores, el máximo grado académico al que se puede aspirar, reciben los símbolos de su nuevo estatus.

Esta ceremonia se celebra en la gran explanada abierta de los jardines del Colegio de la Magia, pues, aunque el número de doctores suele ser pequeño, es un acto abierto al público que atrae a un gran número de curiosos, no solo sus familias.

De hecho, hay personas que visitan Arkhadja todos los años solo para presenciar este popular acto. Aunque se desarrolla al aire libre, los magos del Colegio de la Magia se aseguran de que el cielo esté despejado y haya una temperatura agradable.

Durante el Solemne Acto los Nuevos Doctores reciben, en este orden, los siguientes objetos: Unos guantes de seda blancos, entregados por el rector, que indican el cuidado con el que deben manipular la magia a partir de este momento.

Una vara de roble sin barnizar, entregada por un catedrático, que indica la fortaleza de sus mentes tras haber superado esta prueba. Una esclavina del color de su disciplina mágica, que impone sobre los hombros el tutor de tesis de cada Nuevo Doctor e indica su compromiso con el avance del conocimiento.

Lo que muy pocos saben es que, la misma noche del evento se produce otra ceremonia secreta y mucho más íntima. Este acto, celebrado en la sala primigenia alrededor de la cual se construyó el Colegio de la Magia, lo que antaño era el priorato dúplice de Arkhadja, los Nuevos Doctores reciben una pequeña medalla que deberán llevar siempre consigo, y que representa el servicio a la causa de los aestaris por encima de cualquier otra motivación personal.

Los Sÿenann y sus árboles sagrados

Los árboles sagrados, llamados Sÿena, son el núcleo de la sociedad Sÿenann, como no podía ser de otra forma en una cultura que practica la dendrolatría. Al nacer, a cada Sÿenann se le asigna un árbolcon el que permanecerá ligado toda su vida, el cual dará cobijo a su alma cuando muera. Sin embargo, no es sino cuando alcanzan la mayoría de edad que tiene lugar la ceremonia en la que los Sÿenann quedan vinculados a su Sÿena.

Al cumplir el cuarto de siglo, cada Sÿenann recibe la responsabilidad absoluta del cuidado y defensa de su árbol durante una emotiva ceremonia oficiada por el Gran Druida de su linaje. En ella, el Sÿena vinculado arroja un presente a sus pies que puede consistir en un fruto o una rama, entre otros. A veces, parece que el árbol sagrado espera a que el Sÿenann cumpla la centuria, otra edad importante en la vida de los elfos del bosque, para hacerle entrega de su regalo.

Puesto que los Sÿena son árboles imbuidos de magia, sus dones también lo son. Sus frutos pueden conceder fantásticas propiedades, desde curar heridas mortales hasta potenciar la capacidad para abrir los portales que comunican a los linajes Syenann entre sí.

Las ramas se pueden utilizar para elaborar las lanzas más ligeras y mortales de Lindwurm, flechas que vuelven a su dueño después de haber sido disparadas o armaduras inquebrantables por las armas de metal de los humanos. Además, con las hojas se pueden confeccionar las capas que permiten a algunos Sÿenann convertirse en sombras.

La unión del Sÿenann con su árbol permanece incluso si el elfo muere. El último ritual en la vida de un Sÿenann es ser enterrado a los pies de su Sÿena, para que este acoja su espíritu por la eternidad. Es por eso por lo que los sÿena son tan valiosos para los elfos del gran bosque, porque son receptáculos donde perduran sus antepasados. De hecho, la pérdida de un Sÿena se castiga con el destierro, sin importar la causa por la que el árbol sagrado haya muerto.

Debido a su bajo número, el auge de apariciones de nuevos Sÿena en el mundo, con el inicio del nuevo ciclo de magia, es considerado por los druidas como un augurio; y los Sÿenann se afanan en localizarlos para protegerlos y anexionarlos al bosque.

El paso a la edad adulta en las Tribus del Norte

Si hay una tradición que emana de tiempos inmemoriales en las Tribus del Norte es la Ceremonia del Tótem, la cual celebran exclusivamente los varank cuando uno de los suyos cumple los doce años de edad. En ese instante, el chamán y la tatuadora de la tribu llevan a cabo un ritual, al ritmo hipnótico de los tambores, con el que se descubre el espíritu del animal que el joven varank lleva dentro, el mismo que le conferirá unas características inigualables como guerrero.

Ese tatuaje, conocido como el Espíritu del Tótem, será el más especial de entre los muchos que inmortalizará en su piel a lo largo de su vida. Porque estudiar los tatuajes en el cuerpo de un varank es lo mismo que leer su biografía.

Los orcos, por su parte, alcanzan la edad adulta en torno a los quince años. La tradición marca que sea entonces cuando los jóvenes orcos tengan que decidir su destino. Al fin y al cabo, la sociedad orca defiende firmemente la idea de que cada ser ha de comportarse conforme a su naturaleza, viviendo plenamente el presente.

Y, aunque llegados a esa edad, la mayoría de los orcos decida permanecer en la tribu, hay otros cuyo espíritu rebelde les incita a marcharse y dejar todo atrás. A estos se los llama los Descastados, y su decisión es respaldada por completo por el resto de la tribu. Ellos parten ansiosos de encontrar su sitio en otras familias o en otras lides.

E incluso los hay que acaban convirtiéndose en intrépidos guerreros solitarios, esos mismos que terminarán protagonizando mitos y leyendas, como las que cuentan los varank por la noche a la luz de la lumbre.

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