La caballería siempre acapara todas las miradas en la mesa: imponen por su movilidad, sus reglas en el campo de batalla y, por supuesto, por su espectacular diseño. En Warcrow hemos puesto el listón muy arriba, la verdad. Las naciones de Lindwurm cuentan con unas tropas montadas que son un regalo para la vista. De momento, Hegemonía, Tribus, Syenann, Feudom y Vástagos ya disfrutan de estas miniaturas (y preparaos para cuando lleguen las de Mounthaven). ¡Hagamos un repaso de lo que ya tenemos en las tiendas!
Hegemonía de Embersig - Ángeles Negros
La Legión Negra se caracteriza por su organizada infantería y sus modernas armas de fuego, pero tras este semblante de civilizada organización se esconde un corazón primitivo, heredero de los jinetes maghar que fundaron la Hegemonía de Embersig, cabalgando desde occidente. Y la tropa que mejor encarna esta fiereza son los Ángeles Negros. Estos guerreros montados son la fuerza de choque de la Legión Negra. Tras sus yelmos negros no se encuentra el apuesto rostro de un cortés caballero, sino la mirada aguerrida de un saqueador. Los brazos que empuñan sus lanzas no buscan la cresta de un rival en una justa, sino el corazón de su oponente. Sus caballos no han sido criados en los establos de un castillo, sino en las amplias praderas de Lemédia, y no portan un pendón, sino las plumas que les marcan como los elegidos del Togrul, el ave del trueno que arrasa con sus enemigos.


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Tribus del Norte - Jinetes de Huargo
Los huargos son criaturas únicas, a medio camino entre una bestia y un ser sobrenatural. El Espíritu del Mundo les encargó una gran responsabilidad, que les ha hecho temidos y evitados: son los cazadores de las almas de los difuntos.Cuando un ser natural, como son los animales, las plantas, los orcos, los varank o los elementos, muere, su ánima ha de reunirse con el Espíritu del Mundo, del que provienen. Desgraciadamente, muchas almas se resisten a hacer este periplo voluntariamente, lo que las convierte en presas de los huargos. Por eso, los varank creen que encontrarse con uno es señal de muerte inminente. Los huargos solo aceptan como jinetes a aquellos orcos verdaderamente preparados para cruzar las puertas de la muerte, pues son las únicas criaturas
con las que estas monturas alcanzan un auténtico entendimiento.


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Sÿenann - Nublados
Los Nublados se han convertido en una de las unidades más singulares de las tropas Sÿenann. Estos guerreros deben su nombre a los grandes felinos que los acompañan, cuyo pelaje asemeja una curiosa mezcla entre nubes y humo, aunque a algunos les
recuerdan de tal forma a la Niebla que no les gusta nada tenerlos cerca. Los más longevos comentan que los felinos nublados fueron adaptando sus habilidades al habitar bajo la Niebla del Bosque Sin Retorno, desde la caída de Gae Assail, hasta conseguir atravesarla. No obstante, su número es escaso. De sus camadas de ocho cachorros apenas sobreviven dos: los más fuertes. Desconfiados y solitarios, estos magníficos animales solo muestran apego por unos pocos elegidos, por lo que solo verás a uno o dos ejemplares acompañando a la unidad de Nublados Sÿenann, normalmente, junto a aquel con el que hayan establecido un vínculo reflejo de su lealtad inmutable. Un lince nublado irá a donde sea necesario con tal de traer en sus fauces al Matojo o al Sÿenann al que haya otorgado su amistad, por más que tenga que arrastrarlo desde la más maligna laguna de brea.

Sÿenann - Eachann, el Gran Centaurelfo
Solo con su imponente presencia, Eachann, el Gran Capitán de la Arboleda Arcana, atemoriza al enemigo. Conocido como el Gran Centaurelfo, su porte supera a todos los de su especie: mitad Sÿenann, mitad caballo. Cuando blande en el aire su gigantesca maza, la Destrabadora, hace volar cabezas a leguas de distancia, y, cuando la golpea contra el suelo, provoca temblores de tierra, desbarata trincheras y hace saltar por los aires barreras y vallas. No es de extrañar que su especialidad sean los ataques impetuosos para desbaratar las líneas enemigas.

Feudom - Pierre Besson, Gran Magister de Losna
Pierre Besson ha dedicado su vida a la Orden de Losna. Ingresó en ella de niño y ahora la dirige como Gran Magister, el cargo más elevado de la institución, solo por detrás del Sempiternus, cuyas órdenes acata sin dudar. Al mismo tiempo, ha de cumplir las que recibe del rey, aunque en ocasiones sean contradictorias, y deba hacer lo posible por salir airoso de tales conflictos. Modelo de conducta para el resto de los Caballeros de Losna, sus dotes de estratega le han permitido lidiar con esa situación y centrarse en sus obligaciones. Sin embargo, si hay algo que le inquieta ahora es Verena de Aurtigard, la Gran Sacerdotisa de Selas. Besson cumple a ciegas con su deber obedeciendo al Sempiternus, pero ella se cuestiona todas sus directrices cada vez con más frecuencia.

Vástagos de Yaldabaoth - Segadores Montados
Los Segadores se mueven con una agilidad y precisión impropias de un cadáver, y las guadañas con las que están armados los convierten en encarnaciones de la misma muerte. Tienen el honor de portar una máscara gracias a la que conservan parte de la voluntad que poseían en vida, lo que les permite actuar de forma creativa e independiente. Algunos Segadores salen a combatir sobre monturas, pues son los únicos muertos vivientes con la destreza necesaria para dominar a estos corceles infernales.

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Vástagos de Yaldabaoth - Kipleacht
Cuando un Discípulo decide que va a seguir la senda de la Carne Viva, debe enfrentarse a la prueba que demostrará si su habilidad es suficiente para continuar por este camino: crear un Kipleacht. A diferencia de los Marcados, los Ungidos, e incluso los Mórnmabs, los Kipleachts son obras completamente originales; no han nacido de la transformación de otro ser, bestia o humano, sino que son criaturas concebidas y creadas desde cero. Tomando partes de otros seres vivos, sí, pero sin respetar ninguna plantilla o estructura previa. Aquellos Discípulos con la creatividad, la pericia y la ambición para crear un Kipleatch se ganan el título de Anatomista y el derecho a ser llamados Maestros, y pueden aspirar a convertirse en Escultores.
Muchos Kipleachts, debido a su mortal anatomía y a su ferocidad innata, precisan de un domador para extraer todo su potencial en combate. Este rol suele recaer en un Marcado, cuyas modificaciones corporales hacen más probable que sobreviva lo suficiente como para llegar a controlar al Kipleacht. Convertirse en el responsable de una de las grandes obras de un Escultor o Anatomista es un privilegio del que el Marcado elegido se siente particularmente orgulloso. Nunca olvidan que el realmente importante es el Kipleacht.





