Cuando solo tenía diez años, Iriavík llegó a la Hegemonía de Embersig junto a su abuela, que formaba parte de la Guardia Varank, la escolta personal del Hegemón. Tristemente, unos años más tarde la guerrera cayó en combate e Iriavík se quedó sola.
Solo había una cosa que la hacía sentir bien: las bestias que la Hegemonía había capturado para servir en combate. Estableció un vínculo muy especial con uno de ellos, un cachorro de kurgan al que llamó Tizón. Por eso, cuando las bestias fueron enviadas al Bosque Ignoto, Iriavík siguió a la caravana a escondidas para liberar a su amigo.
Una noche sin luna, Iriavík atisbó una presencia cuando iba hacia las jaulas. Algo extraño surgió del bosque y liberó a las bestias al mismo tiempo que los Sÿenann emboscaban el campamento. Tizón y ella huyeron hacia el bosque. Aunque al animal parecía darle miedo adentrarse más en la espesura, la muchacha lo cogió en brazos y corrió hacia los árboles, viéndose atrapada en un torbellino de luz.
Cuando despertó, ambos estaban en un lugar diferente. Iriavík y Tizón habían llegado a Punta Espino, y en la espalda de la chica había aparecido el tatuaje de un frondoso árbol.

En su turno, Iriavík y Tizón se activan a la vez y pueden coordinar sus acciones.
Iriavík dispone de una habilidad especial que puede potenciar a Tizón, puesto que el cachorro de kurgan, pese a no ser un personaje jugable, sí dispone de un perfil con sus propios atributos, pudiendo además sufrir secuelas y recibir Traza.
Así que mucho cuidado, puesto que no querréis que Tizón muera.
Dos personajes en uno que seguro os serán muy útiles para afrontar los misterios de la isla.

Iriavík no aplica los Efectos del Estado Ralentizado ni Desequilibrado